
¿Alguna vez has experimentado esa frustración típica con los calentadores de pared infrarrojos? El calor es demasiado intenso en las zonas cercanas, pero las esquinas más alejadas siguen frías. En nueve de cada diez casos, el problema se debe a la altura y al ángulo de instalación del calentador. El calor radiante viaja en líneas rectas, y el lugar donde se instale el dispositivo determina si ese calor llega a donde se necesita o se desperdicia.
¿Qué sucede realmente detrás de este mecanismo? Los calentadores de pared infrarrojos funcionan mediante calor radiante, es decir, calientan directamente a las personas y objetos, en lugar de calentar el aire. La mayoría de ellos utilizan un elemento de fibra de carbono o un tubo de cuarzo. La sensación de calor es similar a estar bajo el sol. El área de cobertura está determinada por el reflector y el ángulo del haz de luz. Un ángulo de 120° permite una mayor cobertura a una distancia moderada, mientras que un ángulo más estrecho de 90° permite que el calor llegue más lejos, pero de forma más focalizada. La potencia generalmente está entre 1,500 y 5,000 vatios, dependiendo del espacio. Para instalaciones residenciales, se utiliza normalmente 120V; se conecta a un tomacorriente dedicado o se instala mediante cables eléctricos. En cuanto a la seguridad, busque un dispositivo con protección contra vuelcos, un circuito de corte en caso de sobrecalentamiento, y un soporte de instalación adecuado.
¿Por qué la altura de instalación es tan importante? La altura afecta directamente la comodidad. Si se instala demasiado bajo, habrá zonas calientes en el suelo y otras áreas frías. Si se instala demasiado alto, el haz de luz no alcanzará las zonas deseadas, dejando a las personas en un ambiente frío. En salas de estar y dormitorios, colóquelo a unos 6 a 7 pies del suelo, inclinándolo ligeramente hacia abajo, hacia las zonas de asientos. En baños, manténgalo a al menos 6 pies de la tina o ducha, e inclínelo para calentar las sillas o bancos, no el suelo húmedo. En patios cubiertos, instálelo a unos 7 a 8 pies de altura, inclinándolo para cubrir la zona de asientos, evitando así que el calor llegue directamente a los ojos de las personas. De esta manera, obtendrá calor en los lugares donde realmente se sienta, mantendrá un uso eficiente de energía y se sentirá más cómodo que con otros tipos de calentadores.
Detalles prácticos para evitar problemas Es importante mantener cierta distancia entre el calentador y los materiales inflamables o textiles. Siga las indicaciones del fabricante respecto a la distancia que debe haber entre el calentador y los muebles y cortinas. La mayoría de los calentadores no están diseñados para usarlos en ambientes húmedos, así que manténgalos protegidos del agua y de las fuentes de riego. En techos abovedados, un ángulo de haz más estrecho ayuda a dirigir el calor hacia abajo; un ángulo más amplio hace que el calor se disperse hacia arriba. Para disfrutar de una comodidad constante, combine el calentador con un termostato para evitar el sobrecalentamiento. Y si no está seguro, pruébelo primero con una instalación temporal; así podrá ver exactamente dónde llega el calor antes de decidirse a instalarlo permanentemente.